Private Equity, explicado desde dentro
Hablamos con el CEO de Crescenta, Ramiro Iglesias
Hoy salimos ligeramente del mercado cotizado, pero no del proceso inversor.
En Quality Value estamos centrados principalmente en acciones —donde creemos que existe la mayor parte de las oportunidades—. Sin embargo, entender otras clases de activo puede ser útil para construir una cartera más robusta y complementada.
En este contexto, hemos querido profundizar en el private equity: una clase de activo históricamente reservada a inversores institucionales, pero que poco a poco empieza a abrirse al inversor particular.
Para ello, conversamos con Ramiro Iglesias, fundador y CEO de Crescenta.
Como siempre, cuando exploramos otras clases de activo nos gusta hacerlo de la mano de quienes las conocen desde dentro. Ramiro aporta precisamente esa doble perspectiva: experiencia institucional en inversión y una visión muy clara sobre cómo está evolucionando el acceso a esta clase de activo.
A lo largo de esta conversación profundizamos tanto en los fundamentos del private equity como en cuestiones más prácticas: dónde se genera realmente el retorno, qué riesgos conviene entender y cómo debería pensar en esta clase de activo un inversor de largo plazo.
El objetivo, como siempre, es ampliar el marco mental de la comunidad y enriquecer el proceso inversor mediante una mejor comprensión de todos los activos y fuentes potenciales de retorno.
Próximamente: Nuevas Tesis Quality
Pero antes de entrar en la conversación, nos gustaría adelantaros brevemente lo que viene en las próximas semanas.
Publicaremos una nueva tesis sobre Hermès, donde analizaremos si la reciente corrección abre una oportunidad o refleja un cambio más profundo en la calidad del negocio.
También llegarán nuestras tesis sobre Vidrala y Booking Holdings, esta última en colaboración con Horos Asset Management junto a Miguel Rodríguez.
Y por último, desvelaremos nuestras TOP 1 y 2 de la cartera actualmente y compartiremos la tesis de una nueva small cap incorporada recientemente a cartera, una spin-off expuesta a un superciclo estructural que creemos sigue ofreciendo atractivo potencial.
Ahora sí, entremos en una clase de activo que muchos observan desde fuera, pero pocos comprenden en profundidad: el private equity.
Pregunta: Alejandro Guadalajara Fundador y CEO Quality Value.
Responde: Ramiro Iglesias Co-Fundador y CEO de Crescenta.
Tiempo estimado de lectura: 20–22 min
1. Origen y tesis de Crescenta
Muchos inversores asocian el private equity a grandes instituciones.
¿Qué problema concreto detectasteis en el acceso a esta clase de activo que justificara crear Crescenta?
Durante años, muchos inversores han asociado el private equity exclusivamente a grandes instituciones. Y, en la práctica, así era: no porque el inversor individual no quisiera acceder, sino porque no existía una infraestructura preparada para atenderle con garantías.
Cuando en 2022 se aprueba la Ley Crea y Crece —que permite invertir en private equity desde 10.000 euros— todos esperaban que las gestoras tradicionales lanzaran productos adaptados al minorista. Pero no ocurrió. ¿Por qué?
Porque la industria no había vivido la digitalización que sí transformó otros sectores financieros. Los procesos seguían siendo muy manuales: suscripciones en papel, verificaciones lentas, operativas pensadas para 50 inversores institucionales, no para miles de particulares. Simplemente, no estaban preparadas para escalar.
Nosotros ya veníamos trabajando en la idea de Crescenta antes de la ley, pero cuando vimos que este cambio regulatorio estaba en el calendario, aceleramos. Teníamos claro que la oportunidad no era solo abrir el acceso, sino hacerlo bien, respetando la esencia del private equity: fondos cerrados, llamadas de capital, disciplina en la inversión y alineación a largo plazo.
Gracias a la tecnología, hemos podido democratizar el acceso sin alterar el funcionamiento tradicional del activo. Hoy gestionamos la demanda de más de 4.000 inversores, con procesos 100% digitales, seguros y eficientes, y con la misma rigurosidad que exige el private equity institucional.
En resumen, Crescenta combina experiencia institucional en inversión con una tesis clara: facilitar el acceso al private equity a inversores particulares a través de la tecnología. Su objetivo es mantener la misma calidad y acceso a producto para que el inversor pueda construir una cartera similar a la que han tenido acceso grandes inversores profesionales.
2. Qué no está viendo el inversor tradicional
Desde fuera, el private equity suele percibirse como “más rentable pero menos líquido”.
¿Cuál es el mayor malentendido que veis en inversores particulares sobre esta clase de activo?
El mayor malentendido que vemos en el inversor particular es pensar que el private equity funciona igual que un fondo tradicional —por ejemplo, un fondo de renta variable o un mixto— y que simplemente cambia la liquidez. Pero no es así: es un activo que sigue una lógica completamente distinta.
Muchos inversores están acostumbrados a ver un valor liquidativo que se mueve cada día o cada mes. En private equity no es así: los retornos no se reflejan de forma continua, sino que se materializan en momentos concretos —cuando se crea valor y cuando se desinvierte. La rentabilidad no se construye día a día, sino a través de decisiones estratégicas y de un trabajo muy intensivo en las compañías. Esa dinámica es nueva para muchos inversores particulares.
También vemos que se tiende a comparar el private equity con productos líquidos, cuando en realidad la forma de generar valor es muy distinta. Aquí hablamos de analizar compañías en profundidad, acompañarlas en su crecimiento y trabajar muy de cerca con los equipos directivos. Esa forma de funcionar hace que el activo tenga una estructura diferente, siempre orientada a maximizar el valor a largo plazo.
Y hay otro punto que desde fuera no siempre se percibe: el acceso. Nosotros invertimos en fondos muy exclusivos, con una demanda muy elevada por parte de inversores institucionales y sofisticados. Poder entrar en esos vehículos tiene un valor en sí mismo, y es algo que el inversor particular no siempre ve a primera vista.
La iliquidez, en cambio, no suele ser un problema. El inversor sabe que está invirtiendo a largo plazo y que esa iliquidez históricamente ha venido acompañada de una prima de rentabilidad.
3. Edge real: dónde se genera el retorno
En mercados públicos, cada vez es más difícil encontrar ineficiencias claras.
¿Dónde se genera realmente el alfa en private equity hoy: selección de fondos, timing, acceso o ejecución operativa?
En private equity, el potencial de alfa sigue siendo muy significativo, pero hoy está mucho más ligado a cómo se crea valor dentro de las compañías que a factores de mercado. Y ese alfa se genera en tres niveles muy claros.
El primer nivel es la ejecución operativa del gestor. El retorno viene de hacer crecer el EBITDA, mejorar márgenes, profesionalizar equipos, impulsar estrategias de buy‑and‑build, acelerar la digitalización o reforzar el gobierno corporativo. Es un trabajo muy intensivo y muy cercano a las compañías, y ahí es donde realmente se marca la diferencia.
El segundo nivel —y donde nosotros, como Crescenta, ponemos mucho foco— es la selección de fondos. La dispersión de resultados en private equity es importante: los fondos de top quartile en buyout suelen situarse en torno al 18–22% TIR neta, mientras que los bottom quartile se quedan en el entorno del 5–8%. Además, los estudios de la industria muestran persistencia: los gestores que han estado en el top quartile tienen entre un 60% y un 70% de probabilidad de volver a situarse por encima de la mediana en la siguiente añada. Elegir bien al gestor no es un matiz, es una parte esencial del alfa.
El tercer nivel es el acceso. Los fondos que combinan capacidad operativa y un historial sólido suelen estar muy demandados por inversores institucionales y tienen capacidad limitada. Poder entrar en esos vehículos es una fuente de valor en sí misma, porque te permite estar expuesto a los equipos que realmente están generando retornos diferenciales.
En resumen, el alfa en private equity hoy se genera en tres sitios: en cómo se crea valor dentro de las compañías, en quién gestiona los fondos y en quién tiene acceso a esos gestores.
4. Selección de fondos: el verdadero filtro
No todos los fondos son iguales, pero desde fuera es difícil diferenciarlos.
¿Qué variables clave analizáis para decidir en qué fondos invertir y cuáles descartáis rápidamente?
En Crescenta, nuestro valor añadido está en cómo seleccionamos los fondos. El producto es la parte más importante de nuestro trabajo y donde realmente se marca la diferencia. Para ello analizamos tres bloques: cuantitativo, cualitativo y legal.
En la parte cuantitativa, buscamos consistencia. Analizamos métricas como TVPI, DPI, estabilidad de los vintages, loss ratio, uso de apalancamiento, precios de entrada, eficiencia del capital invertido y, algo clave para nosotros, cuánto tarda el fondo en devolver capital y en liquidarse por completo. También revisamos las palancas reales de creación de valor: crecimiento de ingresos, mejora de márgenes, expansión de múltiplos o reducción de deuda.
En la parte cualitativa, nos centramos en la gestora y el equipo. Evaluamos la evolución de la firma, la estabilidad del equipo, la gobernanza interna, la alineación de intereses y cómo están repartidos los economics. Buscamos equipos con baja rotación, con experiencia demostrada y sin dependencia excesiva de una sola persona —es decir, sin key‑man risk en el sourcing o en la generación de retornos.
Y el tercer bloque es la revisión legal y fiscal. Validamos que la estructura del fondo sea apta, que cumpla con la regulación española y que las cláusulas que negociamos en nuestra Side Letter nos protejan adecuadamente.
Este proceso nos permite identificar rápidamente qué fondos cumplen con nuestros estándares.
5. Riesgos ocultos
El discurso comercial suele centrarse en retornos históricos.
¿Cuáles son los principales riesgos que un inversor debería entender antes de invertir en private equity y que normalmente no se explican bien?
El principal riesgo es la iliquidez, que ya hemos comentado. Pero hay dos riesgos menos visibles que el inversor debe entender igual de bien.
El primero es el riesgo del vehículo. No todos los formatos de acceso al private equity funcionan igual. Los fondos cerrados tradicionales son los que históricamente han generado la mayor parte de la rentabilidad del sector, mientras que los vehículos semilíquidos son más recientes y, en muchos casos, todavía no cuentan con un track record completo. Es importante que el inversor entienda qué puede esperar de cada estructura y cómo encaja en su horizonte temporal.
El segundo es el riesgo del gestor. La dispersión entre los mejores fondos y la media del mercado es muy elevada, y esa diferencia explica gran parte del retorno del private equity. Por eso la selección es crítica: no basta con invertir en “el sector”, sino en los gestores que han demostrado crear valor de forma consistente en distintos entornos. Aquí es donde la labor de los especialistas marca la diferencia, porque permite acceder a los fondos adecuados y evitar decisiones basadas únicamente en el tamaño o la notoriedad de una marca.
6. Liquidez y horizonte temporal
Una de las grandes barreras es la iliquidez.
¿Cómo debería pensar un inversor su asignación a private equity dentro de una cartera global para no cometer errores de timing o liquidez?
Un inversor debería pensar su asignación a private equity como una parte complementaria y estratégica de la cartera, no como un sustituto de los activos líquidos. Es un activo que aporta estabilidad, diversificación y alfa, pero exige una visión de largo plazo.
Lo importante es dimensionarlo bien: una exposición que el inversor pueda mantener durante todo el ciclo, sin necesidad de vender antes de tiempo y sin presiones de liquidez. El capital se va llamando y devolviendo de forma gradual, y los retornos no se materializan de manera continua, así que es clave entrar con la expectativa correcta.
Cuando la asignación está bien calibrada, el private equity encaja de forma natural dentro de una cartera global y evita errores de timing o de liquidez. Es una inversión que funciona mejor cuando se mantiene en el tiempo y se combina con activos líquidos que cubren las necesidades a corto plazo.
7. Comparativa con mercados públicos
Desde una perspectiva de asignación de capital:
¿En qué entornos de mercado tiene más sentido aumentar exposición a private equity frente a renta variable cotizada?
El private equity merece un lugar permanente en las carteras a largo plazo porque su capacidad de generar rentabilidad es estructural. Ahora bien, hay entornos concretos en los que aumentar la exposición resulta especialmente atractivo.
En primer lugar, después de periodos de fuerte rendimiento en los mercados públicos, cuando las valoraciones en bolsa se estiran y aumenta la dispersión. En ese entorno, la capacidad del private equity para crear valor a través del control, la mejora operativa y la alineación a largo plazo se vuelve más potente, porque los retornos se generan mediante la ejecución a nivel de compañía y no dependen de los movimientos generales del mercado.
En segundo lugar, el private equity destaca en entornos donde los fundamentales pesan más que la ingeniería financiera. Cuando los mercados pasan de una fase en la que los múltiplos se expanden con facilidad a otra en la que el crecimiento de beneficios y la mejora operativa son los motores principales, el private equity “recupera su prima”. Es en estos contextos cuando las fortalezas del activo —profesionalizar equipos directivos, mejorar márgenes, acelerar la transformación digital o reposicionar estratégicamente las compañías— se convierten en los principales impulsores del retorno. La capacidad de impulsar cambios directamente dentro de las empresas permite generar valor de forma más consistente y menos dependiente del entorno de mercado.
En tercer lugar, el private equity es especialmente atractivo para inversores que buscan creación de valor activa y a largo plazo. En horizontes amplios, el activo ha generado una prima significativa frente a los mercados públicos, impulsada por ventajas estructurales como el control en la gobernanza, la intervención operativa y la alineación de incentivos. Estas palancas permiten a los gestores transformar compañías en lugar de limitarse a mantenerlas, y esa prima estructural se vuelve aún más potente cuando los mercados premian los fundamentales por encima del sentimiento.
Por último, el private equity sigue siendo un complemento muy potente a la renta variable cotizada, porque su modelo de creación de valor se apoya en la transformación de las compañías y no en los movimientos de corto plazo del mercado. Aunque el entorno influye —como ocurre en cualquier activo— los retornos del PE se generan principalmente a través de la ejecución operativa, la gobernanza y la alineación a largo plazo. Esto lo convierte en un diversificador eficaz y en una fuente estable de retorno a lo largo del tiempo, incluso en periodos en los que los mercados públicos están funcionando bien.
8. Momento actual del mercado
Tras años de abundante liquidez y ahora un entorno más restrictivo:
¿Cómo ha cambiado el atractivo del private equity en el contexto actual de tipos de interés y valoración?
El atractivo del private equity no ha desaparecido; simplemente ha cambiado de forma. Con tipos más altos y un coste de capital distinto, el foco ha pasado de la expansión de múltiplos y la deuda barata a la creación de valor operativo, que es donde el sector siempre ha sido más fuerte.
Las valoraciones se han normalizado (vs. 2021), y eso está generando puntos de entrada más razonables en muchas estrategias. Además, hoy hay más diferencias entre compañías y sectores: no todo se mueve en bloque. Eso hace que la selección y la ejecución importen más que nunca, y favorece a los gestores que realmente saben identificar buenas oportunidades y crear valor operativo.
En este entorno, el private equity sigue siendo muy atractivo para inversores de largo plazo porque combina capacidad de transformar compañías, horizontes largos que permiten capturar el valor creado, y menor dependencia del ruido de mercado.
El mercado es más selectivo, sí, pero no en el sentido negativo: simplemente se está premiando más la calidad, tanto en gestores como en estrategias. Para un inversor disciplinado, este contexto es una oportunidad para entrar en fondos con un enfoque en fundamentales.
9. Caso práctico / aprendizaje accionable
Para un inversor que quiera empezar a explorar esta clase de activo:
Si tuvieras que darle solo 2–3 reglas claras para hacerlo bien desde el principio, ¿cuáles serían?
1) Elige bien con quién invertir: el private equity no es un activo para ir solo de primeras ni para improvisar. La diferencia entre hacerlo bien y hacerlo mal está en quién te acompaña: alguien que conozca a los gestores, que sepa seleccionar fondos, que construya carteras equilibradas y que esté exclusivamente enfocado en private equity. Empezar de la mano de un especialista te coloca desde el primer día en estrategias de calidad.
2) Diversifica en el tiempo y en la cartera: el private equity funciona mejor con compromisos periódicos: construir una secuencia de entradas, año tras año, suaviza ciclos y te asegura exposición continua a distintas añadas. Y lo mismo dentro de la cartera: tiene sentido empezar entrando a través de una cartera diversificada de gestores e ir aportando cada año.
3) Entender bien la iliquidez y cómo encaja en tu cartera: el private equity no es un activo para mirar cada mes; es una inversión de largo plazo sin liquidez inmediata. Antes de empezar, hay que tener claro qué parte de tu patrimonio puedes dejar trabajar durante años y cómo encaja esta exposición dentro del resto de tu cartera. Cuando la iliquidez está bien dimensionada, el PE aporta estabilidad, disciplina y un motor de retorno muy atractivo.
10. Decisiones, errores y aprendizaje
Mirando atrás en vuestra trayectoria, el private equity es una industria donde muchas decisiones no son visibles desde fuera.
¿Cuál ha sido una decisión de inversión o estratégica que, con el tiempo, viste que fue un error —y qué cambió en vuestra forma de invertir a partir de ahí?
En nuestro caso no hablaría de un error concreto, porque todo lo que estamos haciendo hoy es el resultado de una planificación muy deliberada. Crescenta no nació de una oportunidad táctica, sino de un trabajo de más de cinco años definiendo qué queríamos construir, qué tipo de exposición queríamos ofrecer y cómo debía encajar en las carteras de nuestros inversores.
Si algo hemos aprendido en ese proceso es la importancia de anticipar. Hoy sabemos con mucha antelación qué estrategias vamos a incorporar, qué gestores queremos tener en cartera y cómo secuenciar los productos para que encajen en un plan de largo plazo. Esa visión previa nos ha permitido evitar decisiones reactivas y centrarnos en construir algo que realmente aporta valor y consistencia.
Más que corregir errores, lo que hemos hecho es refinar continuamente el modelo para asegurarnos de que cada fondo que lanzamos responde a esa visión: productos sólidos, con gestores de primer nivel y con un papel claro dentro de la asignación estratégica de nuestros clientes.
Aviso legal: Las inversiones de capital privado conllevan riesgos significativos como: riesgo de pérdida total o parcial de la inversión, volatilidad, iliquidez de los activos, restricciones para la desinversión y plazos de inversión prolongados. Más información sobre riesgos y condiciones aquí


