La semana pasada recibimos la undécima OPA en cartera en menos de tres años. Como hemos comentado, algunas de estas compras se han hecho a un precio, digamos, justo; por ejemplo, la de Aluflexpack, que nos dejó más de un 123 % de prima. Pero en muchas otras el adquirente prácticamente nos “robaba” la empresa.
El motivo es la situación actual de mercado: el flujo de capital solo va a empresas ligadas a la IA, los semiconductores, la infraestructura o los centros de datos. Eso hace que las empresas pequeñas y olvidadas que cotizan en mercados públicos lo hagan a múltiplos muy atractivos, y que el adquirente, normalmente un fondo de private equity, pague una prima muy pequeña respecto a la cotización, y a su valor.
Los inversores que están en estas empresas, por un lado, suelen estar poco informados o ser manos débiles; por otro, llevan tiempo invertidos sin retorno. Cuando ven que les ofrecen una prima del 20-30 %, venden por dolor, sin analizar que en realidad están “regalando” estas empresas.
En este artículo, escrito en colaboración con nuestro partner Crescenta, queremos explicaros cómo un inversor informado puede aprovechar esta situación por dos vías que a continuación detallaremos.
1) ¿Quién se está aprovechando de esta situación de mercado?
Estas OPAs suelen venir principalmente de tres tipos de inversores.
Primero, la propia directiva o los fundadores, que se cansan de que el mercado no reconozca el valor de su empresa y la vuelven a hacer privada, como en el caso que vivimos hace unos años con Relatech o Kape Technologies.
Segundo, terceros cotizados que aprovechan la oportunidad para adquirir empresas más pequeñas y seguir creciendo, como Persistent con Nagarro.
Y tercero, y principalmente, fondos de private equity, que estos últimos años no paran de comprar empresas pequeñas cotizadas a valoraciones muy atractivas.
El último caso lo tuvimos la semana pasada, con la OPA que recibimos sobre la británica Gamma Communications por parte de Epiris, una gestora británica de mid-market que compra empresas del Reino Unido generadoras de caja, como Gamma.
2) ¿Cómo funciona realmente el private equity?
Básicamente, el private equity son fondos de capital privado que compran empresas enteras (buyouts) o participaciones grandes en empresas privadas (growth), las mantienen entre 4 y 10 años, las mejoran y las venden.
El proceso de mejora es una de sus claves, porque el retorno que obtienen viene de hacer crecer el EBITDA, mejorar márgenes, profesionalizar equipos, impulsar estrategias de buy-and-build, acelerar la digitalización o reforzar el gobierno corporativo. Es un trabajo muy intensivo y muy cercano a las compañías, ya que de ello depende obtener mejores rentabilidades.
3) Una reflexión sobre el largo plazo
Pero su principal ventaja, en nuestra opinión, es la visión a largo plazo.
La bolsa, y el hecho de que el precio de las acciones cotice, suba y baje todos los días, tiene aspectos muy positivos. Tenemos la liquidez de poder salirnos al momento y convertir nuestras acciones en dinero si lo necesitamos.
Y tiene otro aún mayor: como inversores con conocimiento, podemos aprovecharnos de las ineficiencias del mercado y del miedo irracional del inversor inexperto o impaciente, aprovechando caídas del 30 % que no reflejan una caída equivalente en el valor de la empresa. Como se suele decir, la bolsa es uno de esos pocos lugares donde los mejores equipos del mundo compiten con los peores en una misma liga.
Pero también tiene aspectos negativos, y uno de ellos es que la visión de largo plazo se puede romper. Un gestor de un fondo de empresas cotizadas necesita mostrar rendimientos todos los años; si no, sus partícipes, que pueden ver el valor liquidativo del fondo de forma casí diaria, le piden explicaciones y quieren rentabilidad ya.
¿Pero qué pasa si la filosofía de inversión de un gestor y los sectores en los que suele invertir llevan cinco años comportándose peor que el mercado?
El ejemplo más claro lo tenemos con Terry Smith y la filosofía de inversión quality. En su carta del primer semestre de 2026, Terry capitulaba en parte de su forma de invertir: abandonaba el "no hacer nada" que le ha caracterizado durante años, vendía 13 empresas de calidad, muchas de ellas con problemas temporales, y compraba 12 con mejor factor momentum. Él lo achaca a un mercado dominado por la gestión pasiva y los ETF.
Nosotros lo estamos viviendo en primera persona. Llevamos tres años en los que las small caps, principalmente europeas, y los sectores en los que invertimos por nuestra experiencia profesional, como el software o el SaaS, se comportan peor que el mercado. Esto puede estar afectando a suscriptores que solo buscan rendimientos a corto plazo. Por suerte, nuestra base principal está formada por suscriptores que comparten nuestra visión a largo plazo y que, como nosotros, no quieren capitular, sino adaptarse y mejorar el proceso sin dejar de aplicar nuestra filosofía quality value con visión a largo plazo; 5-10 años: la que históricamente ha funcionado mejor y la que han utilizado los mejores inversores de la historia.
Volviendo al largo plazo y a por qué juega como ventaja para el private equity: los gestores de este tipo de vehículos, a diferencia de algunos fondos de renta variable, tienen una visión a 5-10 años vista, la visión correcta en nuestra opinión. Es decir, trabajan con las empresas para hacerlas crecer y crear valor a largo plazo, que es cuando realmente se crea valor.
Las empresas y los negocios necesitan tiempo: es muy improbable que una empresa valga el doble de un trimestre a otro; vale el doble de aquí a 2-3 años, porque se necesita tiempo para mejorar y evolucionar. Y ahí es donde el private equity suele destacar.
4) ¿Cómo podemos aprovecharnos nosotros como inversores privados?
Por un lado, en el mercado cotizado. Nuestra opinión es seguir invirtiendo con la filosofía que ha funcionado históricamente: comprar empresas de calidad a buenos precios con una visión a 5-10 años. Pero añadiendo a ese marco un factor de momentum: detectar las empresas de calidad infravaloradas y tener la paciencia de entrar, o de aumentar peso, cuando el momento positivo empiece a producirse o haya catalizadores cercanos.
Y combinarlo con situaciones especiales: acciones cotizadas en las que veamos posibilidades de OPA. Por ejemplo, una empresa pequeña que no para de crecer, sin deuda, con ciertas ventajas competitivas y con la acción parada desde hace dos años; es muy probable que ya se le haya acercado algún private equity. O una liderada por sus fundadores con un porcentaje alto del capital; es probable que estén pensando en hacerla privada, ayudados en muchos casos precisamente por un private equity. Gamma, de la que hablábamos antes, encajaba de lleno en el primer perfil, y por eso entramos esperando una guerra de pujas en estos dos, tres meses tal y como ha sucedido.
También puede ocurrir que lleves tiempo invertido en una de estas empresas y tengas miedo de que se la lleven con una prima pequeña. En ese caso, lo que solemos hacer es hablar con la directiva para ver qué opinan y si siguen comprometidos con seguir cotizando. Y es que cotizar, pese a la presión del corto plazo, tiene ventajas reales: acceso a capital en mejores condiciones, acciones que sirven como moneda para seguir adquiriendo empresas y como incentivo para el equipo, y la credibilidad que da estar más auditada y vigilada. Por eso, como nos comunicó el CEO de NewPrinces, hay directivas que quieren seguir cotizando aunque el mercado no les reconozca el valor a corto plazo.
Y por otro lado, en el private equity. Una cartera de acciones se puede complementar invirtiendo en fondos de private equity, que ahora mismo están aprovechando el mercado para comprar empresas de calidad a buenos precios. El problema es la barrera de entrada: estos fondos suelen exigir tickets de millones.
Por eso nació uno de nuestros partners, Crescenta, con el objetivo de democratizar este tipo de inversión. Hasta ahora la entrada era a través de un fondo de fondos (un FCR español regulado por la CNMV) que compromete capital en 5-7 de esos fondos y vendía participaciones desde 10.000 €. Pero acaban de lanzar un nuevo vehículo, un ELTIF (Private Equity Access I), que replica esa misma estructura y baja el ticket mínimo a 5.000 €. Mismo esquema: cartera concentrada de 5-7 fondos de gestoras internacionales, buyouts, growth y secundarios, con un objetivo de TIR neta del 15% anual y multiplicar por 2 la inversión a 10 años. Importante: no inviertes los 5.000 € de golpe, sino que firmas un compromiso y el dinero se va llamando por tramos.
5) Cómo y cuándo vuelve el dinero en el Private Equity
Otro de los puntos que suele desconocer el inversor sobre el private equity es su proceso de desinversión.
Pongamos un ejemplo: si el objetivo del fondo es multiplicar el capital por 2,5x, los 10.000 € se convierten en unos 25.000 € brutos a lo largo de la vida del fondo.
Y el calendario sería el siguiente: las primeras distribuciones suelen llegar entre el año 4 y el 6 (los secundarios, que son un 20 % de la cartera, sirven precisamente para adelantarlas), y el grueso entre el año 7 y el 10.
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Como sabéis, cuando hacemos un artículo sobre otros vehículos de inversión siempre solemos hacerlo de la mano de líderes del sector que consideramos que cumplen con nuestros estándares de calidad, e intentamos que se conviertan en nuestros partners, como en el caso de Crescenta.
Para más información sobre Crescenta puedes contactar directamente con ellos.
Aviso legal Crescenta: Las inversiones de capital privado conllevan riesgos significativos como: riesgo de pérdida total o parcial de la inversión, volatilidad, iliquidez de los activos, restricciones para la desinversión y plazos de inversión prolongados. Más información sobre riesgos y condiciones aquí. Objetivo basado en la rentabilidad neta histórica simulada obtenida por los fondos anteriores con misma estrategia a los subyacentes seleccionados y gestionados por la misma gestora que los subyacentes seleccionados, bajo un escenario conservador. Período de referencia para la simulación: toda la duración de los fondos anteriores (salvo los que se encuentran en periodo de inversión en el momento del análisis, que no se incluyen a estos efectos), en períodos completos de doce meses. Fuente de la información: elaboración interna a partir de la información facilitada por las gestoras de los fondos subyacentes. La rentabilidad pasada no constituye un indicador fiable de resultados futuros. Más información sobre riesgos y condiciones aquí.









